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5 de Diciembre: Día Mundial del Suelo

    El 20 de diciembre de 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 68/232 "decide designar el 5 de diciembre Día Mundial del Suelo y declarar 2015 Año Internacional de los Suelos. Los suelos sanos no solo constituyen la base para los alimentos, combustibles, fibras y productos médicos, sino que también son esenciales para nuestros ecosistemas, desempañando un papel fundamental en el ciclo del carbono, almacenando y filtrando el agua, y mejorando la resiliencia ante inundaciones y sequías. Los suelos son de enorme importancia para la producción mundial de alimentos, pero no prestamos la suficiente atención a este "aliado silencioso". Hoy en día, más de 805 millones de personas padecen hambre y malnutrición. El crecimiento demográfico requerirá aumentar la producción alimentaria en aproximadamente un 60 por ciento. Dado que una gran parte de nuestros alimentos depende de los suelos, es fácil comprender lo importante que resulta mantenerlos sanos y productivos". La FAO estima que un tercio de todos los suelos se degradan, debido a la erosión, compactación, obturación, salinización, agotamiento de la materia orgánica y los nutrientes, acidificación, contaminación y otros procesos causados por prácticas insostenibles de gestión del suelo. A no ser que se adopten nuevos enfoques, la superficie mundial de tierra cultivable y productiva por persona equivaldrá en 2050 a solo una cuarta parte del nivel de 1960. Un centímetro de suelo puede tardar hasta 1 000 años en formarse, y con un 33 por ciento de todos los recursos mundiales de suelos degradados y la creciente presión humana, se están alcanzando unos niveles críticos que hacen que su correcta gestión sea un asunto urgente Al menos una cuarta parte de la biodiversidad mundial habita bajo tierra, donde, por ejemplo, la lombriz de tierra es un gigante al lado de pequeños organismos como bacterias y hongos. Estos organismos -incluidas las raíces de las plantas- actúan como los agentes principales que impulsan el reciclaje de nutrientes y ayudan a las plantas mejorando la ingesta de estos, contribuyendo a su vez a la biodiversidad por encima del nivel del suelo. Una mejor gestión puede asegurar que estos organismos -que habitualmente pasan inadvertidos- aumenten la capacidad del suelo para absorber carbono y mitigar la desertificación, de forma que incluso pueda capturarse más carbono, ayudando a compensar las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura. A veces pensamos que no podemos hacer nada a nivel individual para aportar nuestro “granito de arena” en ayudar: Aquí hay 5 consejos prácticos para enriquecer el suelo: 1- Mas allá del problema que tenga el suelo al suprimir los fertilizantes químicos, la material orgánica siempre es un buen remedio para contribuir a su conservación. El compost (la utilización de material orgánico en descomposición como fertilizante) es la respuesta para todo puesto que agrega nutrientes al suelo y puede disminuir los niveles de pH para que sea más acido. Además, contribuye a sanear el suelo porque proporciona alimento a los microorganismos que bien en el. Cuando estos digieren la materia orgánica, generan un aglutinante que impregna las partículas del suelo y le da mayor consistencia. 2- Disponga de un recipiente de compost en la cocina para meter en los restos de verdura o fruta que no vayan a utilizarse. Recuerda excluir todo material de productos animales como huevos, carne, lácteos etc., cuyo proceso de descomposición es más lento y puede traer plagas. 3- Prepare un lugar exterior para almacenar compost mezclando el compost de la cocina con hojas deshechos de jardín, paja, residuos de madera y demás. Intente que la proporción sea de 2 a 1, es decir, el doble de material marrón (hojas, paja etc.) que de materia verde (hierba y desechos de la cocina). Vaya añadiendo al montón y rastrillándolo de vez en cuando. Sabrá que el proceso de compostaje ha finalizado cuando sea de color marrón, fácil de desmenuzar y huela a suelo de bosque. 4- Los cultivos de cobertura, o estiércol verde también aumentan la fertilidad del suelo. Por ejemplo la alfalfa, la avena, el trigo, algarroba, legumbres etc. Estos cultivos fijan nitrógenos en el suelo e impiden la proliferación de malas hierbas y la erosión. 5- El estiércol es otra forma de materia orgánica que su jardín agradecerá. Los centros de jardinería o viveros venden bolsas de estiércol, aunque también se puede pedir a algún amigo que tenga caballos.

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